Drogba, Di Matteo y Abramóvich: mitos y sueños para los nuevos campeones de Europa

Didier Drogba (Abiyán, Costa de Marfil, 11 de marzo de 1978) está en boca de todo el Mundo. Uno de los mejores delanteros del continente africano termina contrato con el Chelsea de la mejor manera posible, cumpliendo su sueño (Ganar la Champions con los blues) y elevándose a la categoría de mito.

Para Drogba parece que los años son sólo cifras. Sólo falta recordar con que intensidad jugó la final ante el Bayern y lo decisivo que fue para su equipo. Ahora ha pasado de sonar para la emergente liga china a ser un caramelo para dos grandes como Real Madrid y FC Barcelona.

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Sin duda ahora parece ser el mejor momento para fichar al bueno de Didier. Mantiene intactas sus numerosas virtudes: potencia, fuerza, calidad, juego de espaldas y una competitividad a prueba de bomba. Lo malo, su carácter en algunas ocasiones demasiado teatral. Aún así, el elevado precio a pagar por el delantero de Costa de Marfil ya no es un problema y con 34 años podría llegar a asumir un rol de reserva de garantías en cualquier gran club.

Di Matteo pasa del segundo plano más estricto a ganar el título más importante de Europa en pocos meses. Sobretodo en Italia ya se lo rifan. Su continuidad en el Chelsea genera más dudas. Un equipo en el que se ha invertido 1000 millones de euros desde la llegada de Abramóvich no puede jugar así. Algunos echan la culpa al italiano, otros defienden que Di Matteo sólo ha gestionado (con éxito encima) los recursos que tenía fruto de una mala planificación desde la marcha de Mourinho con el paréntesis de Ancelotti.

Los últimos grandes fichajes del Chelsea tienen nombres propios: Torres, Mata y Meireles. El primero decepción absoluta se mire por donde se mire. Un capricho de Abramovich. Meireles ha rendido notablemente, pero llegó después de fracasar el fichaje de Modric. Son dos jugadores completamente diferentes. El único que ha estado a la altura ha sido Mata, pero ningun de los tres resuelve el gran problema del Chelsea: la capacidad de creación. Cuando decimos creación no se debe confundir con el juego de toque necesariamente, capacidad de creación significa saber dar y quitar dinamismo a las acciones del equipo. Y el Chelsea no la da ni la quita ya que directamente no tiene.

El magnate ruso debe entender que ha llegado el momento de la renovación, que la Champions ha sido un gran homenaje para un generación que llega exhausta y que necesita relevo. Lampard es el claro ejemplo. Clásico box to box al que el desgaste físico lo está transformando en un jugador cada vez más discreto. También llega la hora de mejorar y dar protagonismo a su cantera, a su fútbol base, invirtiendo en estructura, potenciando actividades como campus de fútbol o su escuela de fútbol.

Con la Champions en la vitrina el Chelsea se quita presión y se abre la puerta a una nueva época gloriosa si se renueva una plantilla que, recordemos, en la Premier ha terminado sexta a 25 puntos de City y United.